Diciembre de 2018, artículo publicado originalmente en El Periódico de Catalunya

Acabemos con el país

Si de verdad queremos acabar con nuestro país tal y como es hoy día sigamos así. Estamos en la senda adecuada para conseguirlo. Es cuestión de perseverar y a eso, no nos gana nadie. Llevamos solo 500 años discutiendo qué es España pero España morirá sola pronto o tarde. Cada día que pasa, unos metros más lejos del destino ideal. Entre unos y otros estamos construyendo (o destruyendo, según se mire) la no España, la no Cataluña, la no Zafra, la no…. (ponga su destino hispánico favorito) del mañana.

Unos creen que se debe a Madrid, otros, que son las autonomías, otros, que la religión y algunos que la filosofía. Da igual. Tampoco es un tema de poner (o quitar, según se desee) lazos de colores, de si la televisión pública es de parte-partido-o-partida, de las transferencias, de recuperar la mili o de gastar el dinero en radiales que no usará nadie. Ni tan siquiera es cosa de la constitución, los estatutos o el rey. Lo que está claro es que como no cambie la cosa el futuro no llevará nuestra bandera (sea la que sea).

Sí, mientras aquí discutimos hasta el infinito y más allá temas de diverso pelaje nunca damos con las tres teclas relevantes: Educación, investigación y desarrollo. Esta es la santísima trinidad del futuro de la economía de nuestro país, del pan nuestro de cada día. Y de esto hablamos poco o nada.

Pregúntense ustedes: de su entorno ¿cuánta gente investiga? Porque una cosa es ir a la universidad y otra distinta investigar para crear ciencia

Si me apuran le podemos poner una cuarta nota musical: la innovación. Quizás a su suegra y a usted también se la trae al pairo pero con este cuarteto en la delantera del equipo podemos crear lo que sea. Si creamos mucho podremos repartir y discutir menos. El país ha pegado un salto cuántico en los últimos 50 ó 60 años. Esto ha permitido desarrollar el PIB hasta codearnos con los países ricos de nuestro entorno. Es verdad. Somos primer mundo, pero de este grupo de naciones somos de los pobres. Y lo seremos mientras no entendamos que debemos hacer crecer la inversión en I+D+i. Si no investigamos, no seremos capaces de crear. Y si no creamos, adiós España y sus regiones, naciones, pueblos y urbanizaciones en la manga del Mar Menor. Invertimos 1,2% del PIB en I+D+i (17º país del mundo), estamos por debajo de la media europea (2%) y lejos del 3% (objetivo para el 2020 de la UE).

Una fuerza creadora indiscutible pasa esencialmente por una educación superior excelente. En España hay 84 universidades con 1,5 millones de estudiantes. En el mundo, son unas 25000 universidades con unos 200 millones de estudiantes.

Pregúntense ustedes: de su entorno ¿cuánta gente investiga? Porque una cosa es ir a la universidad y otra distinta investigar para crear ciencia, conocimiento que podrá ser utilizado para crear riqueza y con ella progreso.

Para terminar, somos un país de micro-PYMES (el 95% de todas las empresas de nuestro país tienen entre 0-9 empleados). Competir para estas empresas es más complejo aún, con lo que se hace si cabe más necesario redoblar el esfuerzo en el I+D+i. Pero como nos interesan más otros temas…