Al comprar, ¿cuándo usamos la tecnología, antes, durante o después?

Mayo de 2019, artículo y vídeo publicados originalmente en La Vanguardia

Al comprar, ¿cuándo usamos la tecnología, antes, durante o después?


Puedes ver arriba el vídeo completo, ver el artículo y el vídeo «¿En qué momento usamos la tecnología para comprar?» en la web de La Vanguardia, o leer la transcripción a continuación:

 

Está claro que a los homínidos compradores nos gusta la tecnología para comprar. Lo interesante es que no la usamos igual en las diferentes fases del proceso de compra: antes, que durante que después de la compra. De hecho, antes de comprar, cuando evaluamos un producto la usamos bastante más que durante o después del acto de consumo.

Según un estudio de Nielsen [en PDF] más de un 53% de los usuarios verificamos o comprobamos los precios online antes de ir a la tienda.

Incluso un 44% de las veces buscamos digitalmente cupones descuento que nos permitan ahorrar unos euros.

En cambio en la fase de “durante la compra”, un 35% aproximadamente utilizamos listas de compra online

O escaneamos códigos QR en la tienda para obtener más información del producto que vamos a comprar.

Una vez finalizada la compra solo 26% buscamos nuevos productos por medio de  social media.

Es decir, y como conclusión, dos ideas:

  • Usamos de más a menos la tecnología antes, durante y después de la compra y la usamos de forma distinta, es decir, comprobando precios, usando listas pre-definidas de compra o bien utilizando las redes sociales para inspirarnos. Por lo tanto, dependiendo del objetivo comercial que persigamos deberemos desarrollar unas u otras actividades comerciales. Porque en on-line, como en el off-line, los objetivos determinan las acciones y no al revés como se ve tantas veces. Fácil de decir, difícil de hacer por parte de los profesionales de las empresas.
  • Esto va de construir vínculos con nuestros clientes por medio de tener más canales. Esto va de sumar canales de relación con los clientes y no de obligar a los clientes a los canales que tenemos en las empresas. Porque la tecnología es importante, pero lo es mucho más las necesidades humanas que tratamos de colmar.

Y hablando de tecnología, es buena para casi todo, aunque hay que saber utilizarla. Merv Grazinski compró una autocaravana en el año 2000, puso la velocidad de crucero a 120 km/h y se marchó a la parte de atrás a prepararse un café. Claro, la caravana no tomó una curva y acabó chocando contra un árbol. El resultado: 1.750.000 dólares de indemnización por no avisar de que la opción de velocidad de crucero no es un piloto automático.

 

Os veo la semana que viene.

 

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