Cambiarás de profesión, no de trabajo

Febrero de 2019, artículo publicado originalmente en El Periódico de Catalunya

Cambiarás de profesión, no de trabajo

Todo comenzó con: Pablo, si eres licenciado en Derecho, ¿por qué te dedicas a la publicidad? Si has estudiado Derecho, abogado tienes que ser. Años después, cuando estaba en el MBA del IESE me decían, Pablo, si trabajas en publicidad por qué hacer un MBA? Si eres publicitario, publicitario tienes que ser. Al acabar el programa, cuando me interesaba regresar al mundo de la comunicación comercial la cantinela era similar: Ahora que ya tienes un máster en gestión de empresas, por qué volver a la publi? Si eres gestor, gestor tienes que ser. Cuando cambié de trabajo, tuve la suerte de cambiar de industria, pasé al sector aeronáutico. De nuevo, el discurso de siempre: ¿Para qué dejar una industria y pasar a otra? Tras ello me interesé por el mundo de la alimentación, y a continuación recalé en el mundo de parques temáticos, donde fui director general comercial de uno que hay en el sur de Cataluña. Desde ahí a mi última parada, la docencia a ejecutivos en el ámbito de las escuelas de negocio internacionales, tareas de investigación, conferencias y consultoría.

En el futuro deberemos reinventarnos laboralmente varias veces a lo largo de nuestra existencia, que por cierto será más larga.

No sé por qué en nuestro país, y me atrevería a decir que en los países latinos en general, tenemos la tendencia a entender cada paso profesional como un camino que nos va reduciendo nuestro campo de trabajo, algo así como un factor limitante. Sin embargo, en el mundo anglosajón, donde trabajé algunos años, la visión es distinta. Cada cambio profesional es una oportunidad para construir sobre lo aprendido, con una visión multidisciplinar e integradora. No es que ahí sea fácil el cambio de función e industria, en todas partes cuecen habas, pero se interpreta la trayectoria laboral con una mirada más dinámica, amplia y rica.

En un futuro no muy lejano, intuyo que esta visión se acentuará y mucho. Los algoritmos a corto plazo pero sobre todo la tan comentada y desconocida inteligencia artificial a medio-largo plazo, van a provocar no solo que desaparezcan los trabajos para toda la vida sino que probablemente tampoco tendremos profesiones para siempre. Es decir, deberemos reinventarnos varias veces a lo largo de, nuestra existencia, que por cierto será más larga. Y eso tiene una doble exigencia, por una parte la capacidad intelectual para conseguirlo y por otra, la fortaleza mental para lograrlo. ¿Se lo imaginan? Comenzar una trayectoria profesional como técnico en logística para después de unos años pasar a diseñar muebles y espacios de oficinas. Más adelante, cuando existan máquinas desarrollando mejor que nosotros este trabajo, tendremos que encontrar un nuevo campo de actividad en la composición de música melódica o en la atención de ancianos sin familia, por ejemplo. Agárrense que vienen curvas. No cambiarás de trabajo, sino de profesión. Sobre todo nuestros hijos y nietos. Quién pagará los períodos de adaptación entre una ocupación y otra es un reto monumental como sociedad. Lo dice Yuval Noah en “21 lecciones para el Siglo XXI”. Ah, por cierto, ¿qué políticos nos están hablando de esto?