De qué no hablarán los políticos en campaña

Marzo de 2019, artículo publicado originalmente en El Periódico de Catalunya

De qué no hablarán los políticos en campaña

Sé algo de lo que, seguro, no hablarán los políticos en la campaña para estas próximas (decisivas, por supuesto) elecciones. Datos y personas. De hecho este iba a ser el título de la columna. Lo he cambiado en el último momento. Incluso pensaba que las palabras debían escribirse al revés si de verdad pusiéramos la prioridad donde debemos. Pero el negocio manda. Por eso son datos y luego “si eso…” ya vendrán las personas.

¿Por qué digo esto? Hay una guerra mundial por la consecución de datos primarios (datos en bruto, datos en su estado más puro) en la que juegan dos puñados de empresas, porque literalmente son 10: los 4 tecnores, de los que llevo tiempo hablando (Google, Facebook, Amazon y Apple) que junto con 4 empresas de software (Microsoft, Oracle, Salesforce y Adobe) conformarían los 8 magníficos de occidente. A estos hay que sumarle dos orientales: Tencent y Alibaba. Las 10 (quizás alguna más, pero estas serían las más relevantes aunque solo sea por su capitalización bursátil) tienen claro que la guerra comercial mundial va de acumular datos de primera mano.

Qué hacer con los datos en bruto es un asunto técnico y complejo, y difícilmente los políticos entienden de ello. Pero este es un asunto del que penden otras discusiones fundamentales para las personas.

Con esos datos, la materia prima fundamental, el oro negro del siglo XXI te colocas en una posición increíble para diseñar, desarrollar y controlar los negocios hoy y mañana. Dos países en el mundo tienen clara esta visión: China y EE.UU. Ahí nacieron estas compañías y es donde se encuentran sus centros de decisión. Esto no quiere decir que sus gobiernos controlen estas empresas (que no es el caso) pero parece que existe una voluntad de país por desarrollarlas. De hecho, disponen de posiciones de mercado considerables en sus categorías pero dudo mucho que se planteen dividirlas (al menos en occidente) como se había hecho en el pasado con otras corporaciones en situaciones similares. Lamentablemente no hay empresas europeas en esta liga de campeones (¿Spotify, Odigeo, Vente-privee?… poca cosa según mi opinión). De haberlas, la reflexión debería ser la misma:

¿Qué hacer con los datos que generamos y que capturan estas empresas? ¿Instaurar algún tipo de control (más profundo) del que ahora mismo existe? ¿Introducir alguna tasa o impuesto a las empresas por cada dato que recopilan? (En la actualidad los damos gratis). ¿A qué fines y objetivos destinar el posible dinero recaudado?

Nuestros políticos no están prestando suficiente atención al tema. Su conocimiento en la materia, habitualmente, es escaso. Es un asunto técnico y complejo. Dudo que sepan cómo afrontarlo y por ello está ausente del debate. No es una cuestión baladí. De este asunto penden otras discusiones fundamentales para las personas. Porque, sin duda, nos encaminamos a una economía y una sociedad distintas en la que los trabajos -a consecuencia de los datos- van a ser muy diferentes y probablemente escasos. ¿Cómo re-convertiremos a los profesionales que sepan y puedan hacerlo? ¿Y con los que no, qué haremos? ¿Se apuestan una cena conmigo a que no hablarán de esto?