El fin de los audiolibros tal y como lo conocemos

Artículo y vídeo publicados originalmente en La Vanguardia en marzo de 2020

Los audiolibros huyen de las plataformas

Puedes ver arriba el vídeo completo, ver el artículo y el vídeo El fin de los audiolibros tal y como lo conocemos en YouTube, o leer la transcripción a continuación:

 

Esta semana, con el confinamiento domiciliario a causa del coronavirus, mi hermana y yo hemos decidido ayudar con sus deberes al profesor Pablo Foncillas, el antigurú, grabando el capítulo semanal de La Vanguardia.

En las plataformas como Spotify, Apple Music o Google Play encuentras casi todo lo que un ser humano puede escuchar: música de cualquier género, podcast de cualquier tema y, desde hace algún tiempo, también tienen su espacio los audiolibros.

¿Audiolibros? ¿He dicho audiolibros? Todos, no. Penguin Random House ha retirado todos sus títulos de las plataformas para venderlos individualmente y no diluidos en la barra libre del streaming.

Y es que aquí que han visto un negocio. Este año está previsto que el mercado del audiolibro crezca un 25% y llegue hasta los 3.500 millones de dólares a nivel mundial. De hecho, en 2023 se proyecta que supere en ingresos al de los libros electrónicos.

Este crecimiento viene motivado, entre otros factores, porque los millenials prefieren escuchar que leer. Pero en streaming, según cuenta un informe de Deloitte. Por eso la jugada de Penguin es arriesgada. Y, además, puede contribuir a que los autores superventas aún lo sean más, porque a los menos famosos les resta oportunidades de ser leídos. Otro ejemplo más de la winners take all economy.

Y hablando de winners y de audiolibros, os recuerdo Winners, el libro del Profesor Foncillas, también está disponible en este formato locutado, ni más, ni menos, que con su aterciopelada voz. No iba a ser el último en subirme a este negocio tan floreciente.

Por cierto, que los libros Penguin crearon el concepto “libro de bolsillo”. Allen Lane, el editor de Agatha Christie, en 1935 fue a visitarla en tren a Greenway y para el viaje quiso llevar algo ligero de leer, pero todos los libros que vendían en la estación eran muy grandes y pesados, por lo que al volver comenzó a diseñar una colección de libros ligeros y que cupieran en un bolsillo.

Sigamos en casa por el bien de todos. Os veo la semana que viene.