El precio de la energía está sometido a esta ley implacable que nos afecta a todos

Artículo y vídeo publicados originalmente en La Vanguardia en abril de 2022

El precio de la energía está sometido a esta ley implacable

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Cuando yo me rompía un brazo en el colegio de pequeño (parecía que me gustase porque lo hice varias veces), al llegar al hospital podrían haberme dicho: «Vuelva usted mañana. Hoy no le podemos hacer una radiografía porque no hay luz». Si eso hubiera ocurrido, me temo que no tendría un recuerdo tan amable de lo sucedido. Porque no hubieran podido determinar si se trataba de una fisura o de una fractura, ni valorar su gravedad, ni saber si era necesaria una intervención quirúrgica urgente o no.

Subamos un nivel en la exigencia de disponer de inmediatez médica (al fin y al cabo una fractura no parece tan grave ¿verdad?), y pensemos en la atención sanitaria en los partos (en homenaje a Rigoberta Bandini unos datos de Mamá, mamá, mamá: en España, en 2019, hubo 359.770 nacimientos, una cifra que baja casi cada año desde 2008, cuando fue de casi 520.000).

Imaginemos una parturienta que requiera de manera urgente (ya se sabe, los niños no esperan) algún tipo de equipo de diagnóstico que necesite electricidad para funcionar, como, por ejemplo, un escáner. Todos ellos funcionan con energía. Necesitamos energía. Lleva siendo así desde hace miles y miles de años. De hecho, a medida que la hemos utilizado nos hemos ido haciendo dependientes de ella. Parte del progreso social está íntimamente relacionado con la energía. Desde esa óptica, hemos ido confiando en ella para continuar con nuestro avance. En la actualidad, la energía es tan ubicua, está tan presente en nuestras vidas, que ni nos damos cuenta de su presencia.

Y aquí viene lo más importante, no sólo necesitamos energía, sino que necesitamos tener energía disponible «asegurada». No puede fallarnos. ¿Por qué? Lo voy a responder con otra pregunta referida a la parturienta. ¿Quién hablará con la madre en la camilla dando a luz, mientras se retuerce de dolor, para decirle que espere a mañana, cuando quizá ya habrá energía para hacerle una prueba a vida o muerte?

Y lo mismo sucede en muchos otros ámbitos, como cuando ponemos en marcha la calefacción de nuestra casa: confiamos en que habrá combustible para calentar nuestro hogar. Esta idea tan básica, DISPONER de energía siempre, parece que lo olvidamos con frecuencia… hasta que no la tenemos.

De hecho debemos rematar la idea con 3 letras, CDC y no, no es un grupo de heavy ni un partido político, es el acrónimo de, Cuándo, Dónde y Cantidad porque queremos energía siempre…

  • cuando la necesitemos,
  • donde la necesitemos y
  • en la cantidad (mucha/poca) que la necesitemos.

Esta es una idea sencilla pero poderosa que debe además completarse con un concepto del que seguiremos escuchando hablar mucho en los próximos años: Sistemas de respaldo.

Pero no vayamos tan rápido, me referiré a este último concepto en el siguiente No Lo Veas. Para los ansiosos siempre pueden acudir a mi libro Fact energy, la sostenibilidad que viene donde abordo todos estos temas en detalle.

Hablando de respaldos, para mi la silla más bonita del mundo es la redonda de Hans Wegner.

Es una de las piezas más famosas del diseño escandinavo y desde luego la más significativa, emblemática e importante de toda la obra de este diseñador. Cuando John F. Kennedy y Richard Nixon se conocieron en su primer debate televisado en 1960, ambos se sentaron en una Silla Redonda. Elaborada en madera de roble o fresno sin tratar con asiento de ratán o tapizado, la cadena CBS compró 12 unidades fundamentalmente por su confort y su calidad genuina (fueron hechas en Dinamarca y enviadas a EEUU exprofeso para jugar un importante papel en este evento histórico).

Cuando se diseña para ser útil y no para impresionar, así es cómo los muebles daneses conquistaron el mundo.

Más ideas en el próximo No Lo Veas.