¿Están los directivos a salvo?

Artículo publicado originalmente en El Periódico de Catalunya en febrero de 2020

¿Están los directivos a salvo?

Hasta hace poco, los humanos hemos disfrutado de un largo reinado en lo referente a las tareas creativas. Por tierra, mar y aire hemos logrado hitos increíbles. Y aunque comenzamos a tener la certidumbre de que la tecnología dominará todo tipo de tareas monótonas o físicas (lo que hará desaparecer numerosos puestos de trabajo), muchas personas creativas han sentido que su trabajo estaba protegido en la medida de que las máquinas no eran rival para la creatividad humana. Y los directivos y consejeros se supone que tienen un trabajo creativo (aquí comienza el lío).

Sigo. Desde hace unos años es manifiesto que empieza a desarrollarse un software inteligente que puede ayudarnos (y de hecho probablemente nos superará) en el ámbito de la creatividad también. Entonces, ¿perderá el trabajo el directivo del futuro? Y el consejo, ¿será sustituido por máquinas también? En mi opinión, las habilidades directivas serán más necesarias que nunca en el futuro. ¿Por qué? Porque si todas las empresas, con sus directivos al frente acceden pronto o tarde a la misma tecnología, los humanos seremos más necesarios que nunca. Es decir, si cualquier empresa dispone de un software que le permite tomar decisiones de inversión, gestionar un call center de forma automática o disponer de cuadros de mando que evolucionan gracias a la inteligencia cognitiva -porque las máquinas aprenderán continuamente- se puede llegar a situaciones paradójicas. Porque si todo, absolutamente todo está gestionado por un software apoyado en datos muy densos podemos llegar a dar con “algoritmo absurdo”. Dicho de otro modo, la máquina puede llegar a tomar decisiones ridículamente ilógicas porque son solamente lógicas.

También los altos ejecutivos/as se verán retados por máquinas. Y deberán decidir cuándo aceptar sus sugerencias, cuestionarlas o negarse.

Por este motivo, el conocimiento profundo del directivo de las tareas y los procesos necesarios para que una empresa funcione será muy valioso para el éxito de la organización y marcará la diferencia. Ellos y ellas deberán ponerle contexto, con ojo crítico, a este océano de datos si no quieren naufragar.  Tendrán que  aprender a trabajar con estos colegas digitales y recalibrarlos cada cierto tiempo.

En cualquier caso, de lo que no cabe duda, es que los altos ejecutivos/as se verán retados no solo por los profesionales de sus equipos sino adicionalmente por máquinas. Y deberán decidir (como suelen hacer con sus colegas humanos) cuándo aceptar sus sugerencias, cuestionarlas o negarse. También deberán aprender a gestionar el tecno-stress, el que surgirá de una tecnología ubicua, omnipresente pero a la vez agobiante, incluso asfixiante en datos. Y cuidar de su equipo en esta tarea. ¿Dónde comienza el trabajo y termina la vida personal? ¿Lo tendrán que decidir ellos o lo harán los empleados que están bajo su mando? Los/las directivos/as deberán crear el contexto para que cada empleado pueda aprovechar la tecnología como considere. Yo veo más y más trabajo para los directivos y consejeras. Uff…menos mal.