Artículo y vídeo publicados originalmente en La Vanguardia en noviembre de 2020

¿Responden por igual los individuos y las empresas a la evolución tecnológica?

Puedes ver arriba el vídeo completo, ver el artículo y el vídeo “El problema que el teletrabajo ha puesto de manifiesto” en YouTube, o leer la transcripción a continuación:

 

¿Responden por igual los individuos y las empresas a la evolución tecnológica?

La respuesta es clave porque puede definir a las economías ganador as de las perdedoras. En otros capítulos del NO LO VEAS he explicado que vivimos una época de cambio tecnológico incesante a un ritmo exponencial. Esto se llama Evolución tecnológica.

No sé si han dado cuenta de que en la actualidad todos tenemos muy buena tecnología en la vida privada. Antes no era así, la tecnología potente la pagaban las empresas. El ordenador molón era el de la compañía que te daba un empleo. Hoy día es frecuente disponer de mejor tecnología en casa que la que nos facilitan las entidades para las que trabajamos. ¿Resultado? Las personas adoptamos ciertas tecnologías más rápido de lo que lo hacen las organizaciones a las que pertenecemos. A esto se le denomina curva de adopción tecnológica.

Y como se puede ver es más lenta que la primera. Un ejemplo de lo que estoy explicando lo hemos podido comprobar durante el teletrabajo experimentado en la primera oleada de la pandemia. En esta época los profesionales de las empresas hemos aportado muchas veces nuestra propia tecnología y no la que la compañía nos ha facilitado para poder teletrabajar (por ejemplo usabas tu PC porque era mejor que el que te facilitaba la propia empresa).

Todavía existe una tercera curva, la que afecta a cómo los negocios incorporan la tecnología, y aquí la cosa se pone interesante, porque vemos que las empresas incorporan la tecnología más lentamente que los individuos.

Lo importante no son las curvas sino la distancia que se produce entre ellas. La primera separación, entre curva tecnológica y curva de los individuos, es la de adopción, que representa el ritmo al cual cambia la tecnología y el ritmo al que los individuos son capaces de incorporar ésta a su día a día. Todos sabemos que la tecnología cambia más rápido que nosotros. Sin embargo, la adopción es la parte fácil de la disrupción que provoca la tecnología en las empresas. Los directivos no deberían estar preocupados por esta curva. Porque los individuos adoptamos la tecnología más rápido de lo que las organizaciones pueden hacerlo. La segunda distancia entre curvas es la clave. La separación que se produce entre la curva de los individuos y la de los negocios se llama adaptación.

Básicamente viene a significar que los individuos, usted y yo, tenemos una expectativa respecto a la tecnología disponible para relacionarnos con las empresas con las que tenemos algún tipo de trato que contrasta con la realidad de cómo las compañías han integrado la tecnología realmente. Es decir, usted espera una web moderna y molona que funcione bien y resuelva sus necesidades y cuando la navega se encuentra con una página del siglo pasado. Esta situación es el reflejo de un problema grave: El de aquellas empresas que poniendo la última tecnología al alcance de sus empleados observa como éstos la ignoran, no la utilizan.

Ahí es cuando se genera un riesgo competitivo entre las empresas de un mismo sector, porque unas están mejor colocadas que otras y establecen mejores vínculos con el mercado. Porque es evidente que si una empresa me ofrece un buen sistema de compra por internet, una extraordinaria atención telefónica y un excelente servicio de postventa con su app, estará mejor colocada que otra que sencillamente me atiende por mail.

Así que si la tecnología va a continuar cambiando más rápido que los individuos, y éstos van a cambiar más rápido que las organizaciones debemos estar atentos a la separación que se produce sobre todo entre la velocidad de asimilación tecnológica de los individuos respecto a la de las empresas. Porque si es demasiado grande entre una y otra ahí huele a problemas económicos y yo no he sido. La desconexión entre un empleado y la tecnología que utiliza el resto de la organización representa una amenaza competitiva. Todos deben ir a una. Fácil de decir, pero difícil de hacer.

 

Más ideas en el próximo No Lo Veas.