La pornografía será la primera en conquistar el metaverso

Artículo y vídeo publicados originalmente en La Vanguardia en mayo de 2022

Por qué el porno impulsará el metaverso

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¿Qué puede acelerar la migración de los humanos del mundo físico al mundo virtual? Aquí va una pista en forma de pregunta: ¿Qué impulso primario traemos de serie los bípedos que con la participación de internet puede amplificarse?

Se habla desde hace años de la realidad virtual como una tecnología que puede cambiar nuestra vida. Zucky (ya saben Marc Zuckerberg) cree el futuro va por ahí. Por eso ha hecho una apuesta gigante por el metaverso.

Ahora vamos con la polémica. ¿Qué es lo que hará que la realidad virtual obtenga un enorme impulso? Pues si nos fijamos en el pasado reciente desde el video doméstico hasta internet, casi todas las grandes tecnologías de la comunicación han avanzado gracias a la pornografía.

No estoy juzgando si me parece bien o mal, sino constantando que, basado en el pasado, quizás la próxima oleada de avance para la tecnología de la realidad virtual venga entonces codo con codo o de la mano (atención al doble sentido, esta es fina) de la realidad virtual, vinculada con dispositivos táctiles que generan una experiencia multisensorial.

Estoy hablando de que por primera vez se podrá mirar y tocar con el digital de por medio. El deseo sexual convertido en bits, en 1s y 0s.

Como sugieren el libro “El Futuro va más rápido de lo que te imaginas” escrito por Steven Kotler y Peter Diamandis, ¿cuál será el impacto de un Tinder con realidad virtual?

Imaginemos por un momento también la opción de mandar mensajes a tu pareja con sensaciones reales. Si a esto le sumamos los datos de la investigación de un profesor emérito de Stanford, Al Cooper, titulada “Compulsión sexual en internet”, donde definió internet como “el crack de la compulsión sexual” y planteó que, solo en EEUU, hay más de 200.000 personas adictas al sexo (en el mundo pueden ser millones), el resultado puede ser tremendo.

Los humanos generamos dopamina, una sustancia que proporciona placer al cerebro, cada vez que asumimos un riesgo, esperamos una recompensa o nos encontramos con una novedad. Cuando el cerebro establece un vínculo entre una actividad y la dopamina el deseo de conseguir más dosis de la sustancia aumenta. Se vuelve nuestro objetivo. Ya conocen aquel experimento con ratones que les daban la opción de poder comer apretando un botón o alternativamente apretar otro botón que les suministraba un chute de dopamina en el cerebro. Las pobres bestiezuelas morían de hambre con tal de recibir más placer. Cambien al ratón por humanos y añádanle un poco de tecnología en forma de RV y a lo mejor la cosa acaba igual. Podemos tener centenares de millones de personas adictas a la sexualidad virtual.

Es curioso, parece que los humanos queremos migrar a un mundo virtual y en cambio dejamos que los robots ocupen el mundo real. No sé si me gusta esto.

Más ideas en el próximo No Lo Veas.