La publicidad, entre la espada y la pared

Septiembre de 2019, artículo y vídeo publicados originalmente en La Vanguardia

La publicidad vs los datos, ¿quién ganará?

Puedes ver arriba el vídeo completo, ver el artículo y el vídeo «No son oro todos los datos que relucen» en la web de La Vanguardia, o leer la transcripción a continuación:

 

WPP, el conglomerado de agencias creativas y de medios creado por Martin Sorrell, ha sorprendido al mercado con la venta del 60% de Kantar, una de las compañías líderes mundiales en estudios de mercado, investigación y análisis de datos.

O sea, una de las empresas que mejor están posicionadas para beneficiarse de esa nueva fiebre del oro que es el big data. Parece curioso que justo en estos momentos, uno de los grandes grupos de comunicación mundiales, venda su potencial gallina de los huevos de oro. ¿O será que no es oro todo el data que reluce?

El mercado parece que está funcionando en sentido contrario: en los últimos tiempos Publicis compró Epsilon, IPG adquirió Acxiom y Dentsu Aegis se quedó con Merkle, por lo que este movimiento parece que tiene más que ver con la situación de WPP y la gestón de Kantar, que con la tipología del negocio.

Los grupos como WPP están en medio de la tormenta perfecta. Por un lado sufren el acoso de monstruos publicitarios digitales como Facebook y Google. Por otro, las consultoras como Accenture o Deloitte amenazan con invadir el territorio creativo. Esto les está llevando a reestructurar su negocio y a desprenderse de compañías como Kantar.

Esperemos que estos 3.100 millones de dólares que han ingresado por la venta no sean pan para hoy y hambre para mañana.

Y ahora que menciono el pan, el Departamento de Investigación del No Lo Veas ha descubierto, sorprendentemente, que el pan de gambas que te dan en los restaurantes chinos, ni es pan, ni es de gambas, ni es chino.

Es una masa de almidón a la que se añade una pasta similar a la usada para fabricar los palitos de surimi, es decir, pescado, y es un plato de origen indonesio, o malayo, donde se le llama krupuk, o keropok, en referencia al sonido crujiente que se hace al morderlos.

Os veo la semana que viene.

 

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