Las devoluciones de las compras online esconden un secreto

Artículo y vídeo publicados originalmente en La Vanguardia en marzo de 2021

Un duro secreto: lo que ocurre (y debes saber) cuando compras online

Puedes ver arriba el vídeo completo, ver el artículo y el vídeo «Esto es lo que ocurre (y debes saber) cuando compras online» en YouTube, o leer la transcripción a continuación:

 

Darle al clic y comprar un producto on-line es fácil, pero has pensado, amigo del No Lo Veas, lo que pasa cuando el producto no te satisface y lo devuelves. Déjame darte algunos datos especialmente relevantes en estos tiempos de pandemia:

Por un lado, el comercio electrónico se ha disparado en meses lo que le ha costado crecer años.

Y con ello se han disparado las devoluciones. Cuando compramos on-line, según Optoro, una empresa especializada en la gestión de devoluciones, tenemos mayor tendencia a devolver los productos que cuando lo hacemos off-line.

La diferencia es espectacular: mientras que off-line devolvemos entre un 4 y 6% de lo que compramos en on-line la cifra es hasta tres veces más elevada (y en Navidades o por el Black Friday aún aumenta más, hasta un brutal 50%).

Además si devolvemos en tienda se evitan otras cuestiones como el packaging necesario para ser devuelto por mensajería y se concentra en un solo punto la entrega de producto, logrando ser más eficiente y polucionando menos.

Así que más ecommerce es más devoluciones. Más devoluciones es menos rentabilidad para las empresas y sobre todo, aquí viene lo preocupante, más contaminación.

No sé si sabes además que muchos productos que devolvemos jamás llegan a ser vendidos de nuevo. Sí, sencillamente se tiran.

Optoro calcula que anualmente en estos momentos se generan más de 2.000 millones de toneladas de basura, que acaban literalmente en los vertederos de productos que siendo nuevos se han devuelto y no pueden ser reacondicionados para ser vendidos de nuevo, incluso por una fracción de su precio.

Es decir, simplificando mucho, mayor comercio electrónico significa más residuos y sobre todo lo peor, más CO2.

Un dato para ilustrarlo, generamos hasta 16 millones de metros cúbicos de este gas que provoca el terrible efecto invernadero únicamente con el transporte necesario para devolver las mercancías que no queremos. Todo ello sin mencionar el packaging necesario, la polución del aire en la ciudad, la mano de obra necesaria para gestionarlo, por no hablar de las propias materias primas necesarias para fabricar los productos que si acaban en un vertedero no sirven para nada. Así que ojo con comprar a lo loco. Un simple clic es fácil pero las consecuencias de devolverlo son MA YÚS CU LAS.

Más ideas en el próximo No Lo Veas.