Las máquinas que nos atienden, ¿nos entienden?

Septiembre de 2019, artículo y vídeo publicados originalmente en La Vanguardia

Dile a tu Alexa que hable con mi Siri

Puedes ver arriba el vídeo completo, ver el artículo y el vídeo «Entramos en la edad del POVO» en la web de La Vanguardia, o leer la transcripción a continuación:

 

¿Eres de Colacao o de Nesquik? ¿De los reyes o de Papá Noel? ¿De Burger King o de McDonald’s? ¿De playa o de montaña? Hasta ahora, estos eran los grandes dilemas que asolaban a la humanidad, pero han sido postergados ante la relevancia que ha adquirido la gran cuestión de nuestro tiempo: ¿prefieres que te atienda un ser humano o una máquina?

Ya os he contado en episodios anteriores del No Lo Veas mi preferencia indiscutible por ser atendido por máquinas en una de las situaciones a las que dedico mayor tiempo en mi vida: volar. Aquí veis las consecuencias de coger unos 200 aviones en los últimos 18 meses.

Cuando vuelo, sé que cualquier interacción con un ser humano puede desviarme de mi objetivo de que mis maletas lleguen junto a mí, o de poder conseguir esa ansiada ventanilla salida de emergencia reparadora.

Cada vez más, los servicios de atención al cliente se están poniendo en manos de maquinitas que ahorran costes a las empresas pero que, a veces, resultan muy frustrantes para los usuarios. Pero es cierto que los sistemas se están perfeccionando y con el boom de los asistentes de voz y el lanzamiento de Google Duplex, que responde al teléfono por ti mejor que tú mismo, quizás acabe diciéndole a mi asistente que se ponga en contacto con el tuyo para que tú y yo quedemos a tomar una cerveza.

¿Acabaremos tan hartos que echaremos de menos cuando nos respondía una persona y nos ponía 40 minutos en espera?

Si nuestros Alexas comienzan a interactuar entre ellos, ¿responderán a mensajes publicitarios? ¿les harán más caso a las empresas que hayan pagado más a Google por posicionarse mejor? La voz es la siguiente ola de cambio en la era digital. Estamos entrando en la edad del Posicionamiento por Voz. En la edad del POVO, si me perdonáis el juego de palabras.

Por cierto, que la fecha que más temen los pavos americanos es el cuarto jueves de noviembre, Día de Acción de Gracias. La fecha había ido variando entre varios meses, hasta que Abraham Lincoln la fijó el último jueves de noviembre en 1863, si bien en 1939 el presidente de los grandes almacenes Macy’s, Fred Lazarus Jr. , convenció al presidente Roosvelt de adelantarlo al cuarto jueves… para tener más días de venta antes de navidad.

 

Os veo la semana que viene.

 

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