Lo que nos hace falta para no depender energéticamente de Putin

Artículo y vídeo publicados originalmente en La Vanguardia en mayo de 2022

A Putin no le conviene que hagamos esto con a luz

Puedes ver arriba el vídeo completo, ver el artículo y el vídeo: Lo que nos hace falta para no depender energéticamente de Putin en YouTube, o leer la transcripción a continuación:

 

Dos ideas. La primera: En un No Lo Veas anterior explicamos que queremos energía disponible siempre.

La segunda: La generación de energía por medio de renovables ha dado resultados extraordinariamente alentadores, como son los casos de Alemania, que en 2018 pudo abastecerse durante unas horas sólo con energía proveniente de esas fuentes, y de Dinamarca, que en 2015 hizo lo mismo durante un día.

La pregunta obvia: ¿qué han hecho estos dos países los otros 364 días del año? ¿podría asumir esta situación la población de un país?

Resulta evidente que se necesitan tecnologías que puedan responder rápidamente a las variaciones de la producción y/o de la demanda. Sin éstas, el sistema eléctrico sería inestable y dejaría de funcionar de forma adecuada.

Para que esto sea así, debemos contar con lo que en el argot energético se conoce como «sistemas de respaldo», es decir, sistemas que aseguren la continuidad del suministro energético incluso aunque no tengamos energía proveniente de renovables.

IDEA SENCILLA PERO PODEROSA: Cuanta más renovables instalemos es necesario disponer de tecnologías de respaldo rápidas y flexibles que garanticen la seguridad de suministro y la estabilidad que requiere el sistema. Deben ser sistemas de producción que sean fácilmente activables y desactivables (como un interruptor), porque la energía se necesita cuando se necesita. Vendría a ser como un sostén que lo tiene que aguantar todo. A quien le interese el tema puede profundizar en este artículo que fue portada en esta conocida revista de gestión.

Hoy día, nuestro país, simplificando mucho la explicación, se abastece de energía eléctrica procedente de varias fuentes: nuclear, combustibles fósiles (gas, fuel y carbón, esta última siendo ya mínima) y renovables (principalmente, eólica, hidráulica y solar).

Es decir, nosotros (y la mayoría de los países) nos abastecemos de varias fuentes de energía, como se muestra en este gráfico.

Una fuente de energía importante para muchos países es la nuclear, porque constituye la «base» del sistema energético. Esta tecnología asegura mucha energía a un coste muy competitivo, lo cual es positivo; pero, por otro lado, esta fuente ofrece un aspecto negativo, y es que la energía nuclear se produce con mucha inercia (además de los peligros por todos conocidos de la energía nuclear).

Las centrales nucleares son como locomotoras muy muy pesadas; les cuesta mucho arrancar, pero, una vez que cogen velocidad, son complejas de modular. Es decir, una central de este tipo no puede «encenderse» y «apagarse» de manera ágil en función de la demanda energética (la demanda energética vendría a ser cuánta energía necesita un país, una región, una ciudad o usted y yo).

Por eso aseguran la «base» del sistema y se las deja funcionar siempre a plena capacidad (o casi). Debido a las características que acabo de mencionar, esa es la energía que «primero» se consume (para que los sistemas eléctricos puedan funcionar y no se desestabilicen, la generación y la demanda deben estar equilibradas en todo momento).

En los últimos años estamos construyendo capacidad energéti­ca productiva («fábricas» de energía) en el campo de las renovables eólica y solar, con la ambición de ir reduciendo, por cuestiones medioambientales, la dependencia de otras fuentes de energía más contaminantes. Estas fuentes de energía, con un presente formi­dable y un futuro indiscutible, requieren de viento y sol para fun­cionar, respectivamente.

También la energía hidráulica, generada gracias a los recursos hídricos (el agua), es muy útil (además de almacenable) por sus bondades medioambientales, si bien no hay grandes proyectos en construcción en este campo en España.

Así, en un contexto en el que las renovables son el principal vector de crecimiento en cuanto a instalación de plantas («fábricas») de generación eléctrica, cuanta más potencia renovable haya instalada en un sistema, mayor será la necesidad de estas tecnologías de respaldo.

A modo de ejemplo, a día de hoy, en España tenemos más de 6.000 MW fotovoltaicos en operación. Eso significa que al ponerse el sol se da una situación que equivale a la «parada» de seis nucleares (si todas esas instalaciones estuvieran produciendo a plena capacidad). Es decir, cada noche necesitamos encender el equivalente a seis centrales nucleares, debido a que el sol se pone.

Sabemos que esta cifra, la capacidad instalada de energía fotovoltaica, va a crecer significativamente en los próximos años, por lo que la necesidad de disponer de potencia de respaldo se acentuará.

Las renovables son importantes hoy y lo serán todavía más mañana. Por ello siempre vamos a necesitar sistemas de respaldo (hasta que no se desarrolle una tecnología que abra nuevas opciones, desconocidas ahora pero mejores que las actuales).

Más ideas en el próximo No Lo Veas.