Pagar con una sonrisa ya no es un cuento chino

Febrero de 2019, artículo y vídeo publicados originalmente en La Vanguardia

¿En efectivo o por su cara bonita?

Puedes ver arriba el vídeo completo, ver el artículo y el vídeo «Pagar en efectivo o por la cara bonita» en la web de La Vanguardia, o leer la transcripción a continuación:

 

Hace unos años, una agencia de Barcelona realizó una campaña en el Teatreneu (vídeo) que consistía en que, mediante un sistema de reconocimiento facial, solo pagabas por las veces que te rieras durante la obra. Si tuviera que cobrar de esta manera por mis chistes en el No Lo Veas, igual os tendría que pagar yo a vosotros.

Esto, que no pasaba de ser un experimento publicitario, se ha vuelto realidad –dónde si no- en China, con la tecnología Smile To Pay desarrollada por Alipay, el sistema de pagos del gigante del e-commerce Alibaba.

Ya podemos pagar simplemente luciendo la mejor de nuestras sonrisas, cual político en campaña electoral. Por ejemplo, se está comenzando a utilizar en los kioskos de pago de cadenas de restauración: solo tienes que mirar a la cámara, el sistema te reconoce y te pide tu número de teléfono para cruzar los datos. Y a disfrutar de tu McPollo sin sacar ningún medio de pago, más que por tu cara bonita.

Como siempre, en este tipo de tecnologías, afloran las cuestiones sobre la seguridad. ¿Y si utiliza el sistema alguien que se parezca a mí? ¿Y si llevo o no llevo gafas? ¿Y si cambio de peinado? Y sobre todo la privacidad… ¿Y si el poder público decide usarlo no para vender pizzas o zapatillas sino para saber qué hacemos y con quién estamos?

Los desarrolladores aseguran que el sistema está totalmente encriptado y que la combinación de las cámaras 3D con los sensores y el software específicos hacen que sea imposible que alguien se haga pasar por nosotros. Y vosotros, ¿os fiaríais?

Parece que de lo que no hay que fiarse es del color rosa del salmón que compramos en el super. Según el medio The Atlantic, a los de criaderos se les da un colorante que permite incluso elegir el color deseado, y que puede suponer el 20% del coste total de la alimentación de los peces.

Y el salmón, ¿de qué color se lo pongo?

 

Os veo la semana que viene.