Si eres uno más, eres uno menos

Artículo publicado originalmente en El Periódico de Catalunya en diciembre de 2019

Si eres uno más, eres uno menos

¿Se lo han preguntado alguna vez? ¿Y si pasa? Qué gordo ¿no? Cosas más extrañas se han visto. Porque lo que ahora nos parece imposible me da la sensación que dentro de no mucho tiempo lo podremos encontrar en nuestros móviles, tabletas, televisores inteligentes y ordenadores.

¿Qué sucederá cuando la tecnología sea la misma en todos lados? Quiero decir, ¿qué pasará cuando la mayoría de las empresas accedan y creen una experiencia online tan, tan parecida que le dé un poco igual al cliente estar en esta web que en la de dos esquinas más allá? No me lo negarán, un poco está empezando a ocurrir entre algunas compañías, especialmente las grandes.

Miren, miren y comparen. A veces cuesta recordar en qué web hemos visto determinado producto. Cuando esto se generalice, ¿saben que sucederá? Indiferenciación, lo que significa ser tan solo una web más. Y cuando eres una más, eres una menos. Porque las empresas existen para crear diferencia. Es el principal pilar de construcción de cualquier marca, de toda propuesta de valor. Ser distinto.

La tecnología molaba más antes. Hasta hace un tiempo la tenían unos pocos, los avanzados. Recuerdo los inicios del e-commerce. Solo los elegidos podían tener transaccional en su web. Aquello era Star Wars, Star Treck y Star-a-la-última (disculpen el chiste). En sí mismo, esto te hacía distinto. ¿Hoy en día? La tiene hasta el menos pintado. De acuerdo, vaso medio vacío. Todos podemos ser iguales. Esto es un problema. De hecho, hay una complicación sobrevenida para las plataformas como Amazon o Alibaba, donde puedes adquirir una escobilla para el wáter de 1 euro y un artículo de 5.000 euros exactamente de la misma manera. La indiferenciación aplicada al proceso de compra dentro de ti mismo. Lo que es una virtud (tener un sistema limpio y definido de venta) puede ser un inconveniente enorme. Es rizar el rizo. La repanocha de la indiferenciación como consecuencia de la tecnología. Por eso (entre otras cosas) están abriendo tiendas, para generar una experiencia que les distinga.

Si en bits no hay diferencia (o muy leve) se abrirá de nuevo un gran potencial para las empresas que sepan tratar a sus clientes de forma distinta, especialmente, en el off-line. Porque donde haya indiferenciación tecnológica habrá oportunidad para crear diferencia en el mundo de las moléculas, de los seres vivos, con sus homínidos compradores y sus bípedos vendedores. Y esto son buenas noticias para el pequeño comercio, el de proximidad, el de toda la vida, el que anima nuestras calles, vertebra nuestras ciudades y nos gusta porque no está “cadenizado”, porque tiene su sello de identidad. Vaso medio lleno para los que lo sepan ver.

Ponga un poco de tecnología en su vida, la justa y necesaria pero no invierta en exceso en ella si no le hace diferente.