Tecnología digital: Esto se acaba

Septiembre de 2018, artículo publicado originalmente en El Periódico de Catalunya

Tecnología digital: Esto se acaba

La tecnología digital, tal y como la conocemos, está llegando a su fin. Afirmación un poco extrema, lo sé. En España decirlo, quizás sea más alarmista por tratarse de un país de PYMEs cuya mayoría apenas han exprimido la oportunidad digital (99 % de las empresas en España son pequeñas y medianas, generan en el entorno del 70% del empleo, según datos del ministerio de economía, industria y competitividad, y suponen algo más del 60% de PIB).

Pero es evidente cómo lo digital comienza a ser algo mundano. Por ello se intuye la llegada de una nueva ola de cambio para la sociedad y la economía que dejará obsoleta, como factor de higiene, a la tecnología actual.

Para entender esto vale la pena dar un paso atrás. Nadie podía intuir que uno de los primeros ordenadores de IBM (ocupando una habitación entera allá por 1960) fuera un dispositivo común para todos décadas después. Exactamente 30 años más tarde, porque fue en los 90 cuando el uso del ordenador se popularizó. ¿Qué sucedió con la electricidad? Pasó casi un siglo entre el descubrimiento de Faraday en 1830 (inventor de la dinamo eléctrica y una especie de motor eléctrico) y que el uso de la electricidad en la producción industrial, por los años 20 del siglo pasado, fuera normal.

Podríamos decir lo mismo del teléfono móvil o Internet. Transcurren décadas desde que se inventa una tecnología hasta que está extendida. Pues bien, la digital está ya muy presente de una forma u otra en nuestra sociedad porque hace tiempo que comenzó su expansión. No dejaremos de usarla (queda mucho camino por recorrer) pero una nueva tecnología superior debería convertirse en el objetivo (la obsesión según se mire) de las empresas que quieran estar a la vanguardia.

Según Greg Satell, existen tres razones para pensar así:

  • Van a surgir nuevos chips. Microsoft o Google, empresas que no se dedicaban al hardware, están creando sus propias obleas de silicio (con una finalidad concreta, para poder aumentar el rendimiento de sus invenciones).
  • Segundo, la habilidad para crear tecnología ha disminuido drásticamente. El futuro del software para la mayoría de nosotros será sin código, lo que provocará que programar sea una habilidad media gracias a herramientas de edición (igual que nadie programa para escribir una carta sino que utilizamos un software pre-definido como Word).
  • Tercero, porque las aplicaciones digitales han evolucionado poco en los últimos años (“Office XP-49 B” no es muy superior de su versión “XP-30”). Es decir, han llegado a su techo tal y como son ahora mismo.

Sin embargo, la inteligencia artificial (de la que tanto escuchamos hablar pero no sabemos bien qué es ni cómo funciona), la computación cuántica o chips neuromórficos permitirán recorrer caminos inexplorados en la ciencia de materiales o la genómica por ejemplo, lo que liberará nuevas oportunidades en la fabricación, la medicina o la energía.