¿Cuál es la pregunta más incómoda y compleja que puedes hacerle al Director General de tu empresa?

Artículo y vídeo publicados originalmente en La Vanguardia en noviembre de 2022

Esta pregunta descolocará a muchos en tu empresa… ¿La harás?

Puedes ver arriba el vídeo completo, ver el artículo y el vídeo: La pregunta que descolocará a cualquier director general en YouTube, o leer la transcripción a continuación:

 

Según McKinsey, la diosa de la consultoría, solo un 10% de los consejeros de administración dice entender completamente el sector en el que opera la empresa en cuyo consejo prestan sus servicios, y un 20% entiende la estrategia de su compañía.

Increíble: un 90% y un 80% respectivamente no acaban de enterarse de lo que hacen. Otra investigación, realizada con las actas de los consejos de administración de varias corporaciones, puso de relieve que, en general, cuando debían votar una decisión, el CEO les presentaba una sola opción en el 99% de los casos (¡Viva la variedad!).

Sobre esta opción los representantes del máxlimo órgano de gobierno estuvieron en desacuerdo con el consejero delegado sólo el 3,3% de las veces (realmente debe ser una alternativa muy, muy buena).

Unir ambos estudios incita a pensar. La labor del consejo principalmente consiste en tres tareas:

  1. Poner el mejor CEO posible
  2. Controlar que ese CEO no tenga otros intereses de los que debería tener la empresa
  3. y traer independencia de criterio en las grandes decisiones (lo que llamamos estrategia).

Tener un/a buen/a CEO es por tanto clave. Lo que pasa es que tener un/a gran CEO implica tener a alguien con una determinación muy fuerte, es decir, alguien que quiere tener éxito y eso siendo bueno viene acompañado, en ocasiones, de un ego enorme y con ello, que quiera hacer grandes cosas. Ese es el motivo que lleva a los resultados que la segunda investigación pone de manifiesto. Y es que los CEO crean un contexto tan adecuado para que se vote favorablemente sus planes que pocas veces encuentran la resistencia debida en el consejo. A eso se le suma que la mayoría de consejeros, gente inteligente, bien preparada y con carreras de éxito la mayoría de las veces, reconoce no entender bien ni la empresa en cuyo consejo sirve ni el sector en el que ésta opera. Así, es complejo oponerse.

Quizás para evitar estas situaciones, durante mi última estancia en Harvard el pasado verano en un programa sobre eficacia en los consejos de administración se me ocurrió que, cuando el CEO presenta las cosas de tal manera que todo es perfecto, la pregunta que podría cambiar las reglas de juego sería: ¿Qué es lo que puede ir mal cuando todo parece que va bien?  Las empresas deben intentar ser máquinas de creación de valor para la sociedad a la que sirven. Para eso, los humanos, no conocemos una mejor manera de hacerlo que haciendo preguntas incómodas, difíciles y complejas al consejero delegado de una empresa. Las empresas que van muy bien corren el riesgo de sufrir una especie de síndrome de Estocolmo, en donde presas de su éxito, son incapaces de identificar lo que puede ir mal cuando todo va bien. Esto es fácil de decir y difícil de hacer pero nadie dijo que ser consejero sea sencillo.  Un consejo en donde “el éxito no permite ver el bosque” es un grupo de personas peligroso para la empresa, sus empleados y la sociedad en su conjunto.

Y hablando de bosques, ya sabemos que un árbol no hace un bosque, pero sí que hay árboles especialmente bonitos. Y si no, que se lo digan a la EPA, la Environmental Partnership Association, que cada año realiza un concurso para decidir cuál es el árbol más bonito de Europa.

Este año ha ganado el roble Dunin, situado en un bosque del nordeste de Polonia, si bien en segunda posición ha quedado  un roble carballo del Bosque del Banquete de Conxo, en Santiago.

Más ideas en el próximo No Lo Veas.

 

Musk quiere lograr con Twitter lo mismo que hacen en China

Artículo y vídeo publicados originalmente en La Vanguardia en noviembre de 2022

Elon Musk tiene un plan para conquistar todo con Twitter

Puedes ver arriba el vídeo completo, ver el artículo y el vídeo: ¿Es bueno lo que Musk quiere conseguir con Twitter? en YouTube, o leer la transcripción a continuación:

 

Estás charlando con un amigo… y acordáis quedar para comer al cabo de unos minutos. Buscas un restaurante… te gusta dónde está, analizar el menú y las críticas, reservas, y mientras vas caminando hacia ahí pides hora en la peluquería para luego y de paso compras algún producto online… llegas, comes con tu amigo, subes una foto a redes del plato estrella, pagas, y te vas… eso sí, en un taxi que has pedido por internet porque estás cansado y no quieres esperar en la calle a que pase uno. ¿Cuántas apps has contado para hacer todo esto? ¿12? Qué agobio, ¡todo esto en apenas un par de horas!

En algunos países existen plataformas que te permiten realizar todas estas acciones en una sola aplicación, sin abandonar su entorno … quizá por ello las llaman superapps.

Gojek, en Indonesia, o el WeChat chino son quizá los ejemplos más destacados: estas empresas son omnipresentes en la vida de sus ciudadanos, y con ello se benefician de la concentración de servicios y usuarios: cuantas más cosas tienen y más personas se apuntan, mejor funcionan. La economía del winner takes all: el que gana, arrasa, y no deja ni las miguitas que tiraba Pulgarcito para los demás.

Está claro que estas empresas supone ventajas para sus usuarios pero también grandes inconvenientes. Como dice el gran refranero popular: “dónde va la gente, donde va Vicente”, y si todo el mundo va a una app porque lo encuentra todo allí, será un punto de encuentro más sencillo para hablar o para contratar productos y servicios. Hubo un momento hace años donde proliferaban las aplicaciones de mensajería. Hoy día Whatsapp se ha convertido en el gran ganador (con permiso de Telegrams, Signals, Facebook messengers y los SMS, que todavía algún despistado los usa). Pero cuando hay una caída de Whastapp, y comenzamos a ver que cada año hay algunas, todo el mundo se vuelve loco.

¿Si tienes en una sola aplicación tu herramienta de comunicación como Whatsapp, además de tu Google Maps, Twitter, Instagram, Amazon e incluso tu tarjeta para pagar… ¿imaginas la que se puede liar el día que el sistema caiga? (porque va a caer). Por no hablar de posibles problemas de seguridad cuando hackeen el sistema, y por supuesto, del propio concepto de privacidad que supone este Gran Hermano digital. A mi no me gusta esta concentración. Es práctica sí, vale, bueno….pero no, no me convence.

¿Quiénes son candidatos a convertirse en superapps en occidente?:

  • Porque si no hablamos primero de Elon Musk (super Muski para los amigos del NO LO VEAS), quizá se nos enfade. Antes de finalizar el proceso de compra del pájaro azul, ya ha ido avanzando que esto formaba parte de su plan de crear “una app para todo”. Él la llama simplemente X. Ya veremos cómo acaba el culebrón MUSK/TW. Lo único claro es que se tiene que poner muy en serio, porque comienza desde muy abajo. Solo tiene una red social y necesita poner mucho dinero encima de la mesa, que lo tiene. Tras la compra más runiosa de la historia (al tiempo!), a ver de donde saca el dinero y hasta dónde llega.

  • Facebook por su parte, lo había probado también al intentar ampliar servicios. Tiene ya sus perfiles sociales, mensajería, ubicaciones de tiendas… pero no ha logrado lanzarse como banco ni tampoco como canal transaccional. Lo ha pretendido también con Instagram pero tampoco. Todo esto en un contexto de capitalización con una reducción de más o menos el 75% en lo que va de año (parece que meta en lugar de ser el futuro les está llevando al pasado porque la empresa de Zucki cotiza a valor del 2015).
  • Google es un candidato aventajado con sus mil soluciones (es el puente a reviews, mapas y viajes, precios de billetes y hoteles, reservas de taxis, etc) no dispone de una red social en condiciones. De hecho, la empresa ya ha obtenido licencia como banco en Irlanda y Lituania, lo que le permite operar en toda Europa. Quizá lo que necesiten sea integrar (es decir, comprar) una empresa que haga funciones en el mundo físico, tipo Glovo o la colombiana Rappi, para cubrir varias de las patas que les falta, como la plataforma de pagos, la tienda, el delivery… e incluso el chat, ese gran agujero negro que tiene Alphabet.
  • Amazon sería la última de las grandes que podría estar intentándolo. Está bien colocada por la parte de ecommerce y con una logística espectacular, incluso tiene un amago de perfiles con las Reviews de usuarios, y tiene mucha info nuestra a través de su televisión o de Alexa… pero le falta también mucho para convertirse en superapp.

En todo caso, empiezan a haber muchas voces críticas en contra de estas mega empresas que asfixian la economía y la innovación… cuando ellas precisamente se han beneficiado de las reglas que les han permitido crecer y además han recibido ayudas públicas, un estado del que luego parecen renegar porque les resulta molesto cuando quieren regularlas. El juego está abierto, veremos si el mundo tiende a la concentración de superapps. Yo espero que no.

Más ideas en el próximo No Lo Veas.