Artículo y vídeo publicados originalmente en La Vanguardia en julio de 2024
Esta es la estrategia de Booking que se ha vuelto en su contra
Todo el mundo sabe que el sector digital es un vasto campo de batalla, donde la competitividad es feroz. Empresas de todos los tamaños luchan por ganar terreno, utilizando cualquier ventaja estratégica a su disposición. Bueno, no muy diferente a otras industrias…salvo en su tamaño y alcance… porque aquí la guerra empresarial es mundial. En este escenario, las regulaciones y leyes se convierten en potentes armas, capaces de alterar el equilibrio de poder.
En este contexto, la reciente contienda entre Booking.com y Google destaca como un ejemplo emblemático de cómo las tácticas empresariales pueden tener consecuencias inesperadas y a menudo irónicas.
Booking.com, cual David contra Goliat, presionó para que la Unión Europea aprobara leyes que limitaran el dominio de Google en el ámbito de la búsqueda y los mapas. Con la Ley de Mercados Digitales (DMA), que garantiza que las plataformas se comporten de manera equitativa en línea y la Ley de Servicios Digitales (DSA), encargada de regular los intermediarios y plataformas en línea, Google se vio obligado a retirar sus herramientas gratuitas de mapas y descubrimiento, lo que inicialmente parecía una victoria para Booking. Si querías buscar la información de precios de un hotel podías hacerlo a partir de Booking y no de Google. Esto significaba más usuarios potenciales para Booking y, por ende, más ingresos provenientes de hoteles europeos que ahora debían pagar más por aparecer en la plataforma.
Sin embargo, la UE decidió que Booking.com también debía ser tratado como un «guardián» digital, sujeto a las mismas reglas que Google. Ahora, la plataforma de reservas enfrenta posibles multas que podrían alcanzar hasta el 20% de su facturación global. Lo que comenzó como una estrategia para limitar a la competencia, se ha convertido en un boomerang regulatorio.
Este incidente resalta una verdad incómoda: las reglas del juego en el mundo digital son un espejo. Booking, que tanto luchó por regular a Google, ahora debe enfrentarse a las mismas restricciones. La UE, en su búsqueda de equidad, no discrimina entre los colosos tecnológicos, aplicando sus regulaciones a todos por igual. Las grandes corporaciones deben navegar cuidadosamente por este terreno, donde el poder y la influencia pueden fácilmente convertirse en su propia perdición.
Y aquí estamos, viendo cómo el gigante que buscaba limitar a su competidor ahora se enfrenta a la misma espada reguladora. Es una lección que Booking.com ha aprendido de la manera más dura: cada acción puede desatar una reacción igual y opuesta.
Así que, la próxima vez que te encuentres abogando por reglas más estrictas, asegúrate de no estar construyendo tu propia jaula.
Más ideas en el próximo No Lo Veas.


