Todos saben que ves porno: el modo incógnito no te protege

Octubre de 2019, artículo y vídeo publicados originalmente en La Vanguardia

El modo incógnito no es tan incógnito

Puedes ver arriba el vídeo completo, ver el artículo y el vídeo “Ay pillín, saben que ves porno” en la web de La Vanguardia, o leer la transcripción a continuación:

 

Comprenderéis que, servidor vuestro, es un investigador y profesor que no dispone de tiempo para este tipo de actividades pero, quién más, quién menos, ha entrado en su navegador favorito en modo incógnito dispuesto a navegar los mares virtuales de la diversión adulta, esa que tú ya sabes, pillín, con la tranquilidad de que nadie se se va a enterar de nada.

Pues parafraseando al gran Antonio Ozores. ¡¡No, hija, no!!

La investigación ‘Tracking Sex’ (de investigadores de Microsoft, Carnegie Melñlon y la universidad de Pennsylvania), que no ha analizado 69 webs, sin 22.484 de contenido pornográfico, ha revelado que el 93% de ellas filtran los datos de utilización a terceros. Es decir, hay alguien que saben lo que buscamos, lo que vemos y cuánto tiempo lo vemos. Nos han pillao.

Por mucho que lo intentemos, no podemos alcanzar la privacidad absoluta en Internet. Las sesiones privadas, el famoso modo incógnito, solo sirve para evitar que el historial de búsquedas quede embarazosamente almacenado en tu ordenador. Pero muchas de las grandes webs a las que accedes en este modo (en general, porno, como la mayoría de los mortales) tienen cookies de terceros y no encriptan su contenido, además de usar herramientas avanzadas de analítica, por lo que estás igual de expuesto que si no utilizas ese modo incógnito.

Los que están al otro lado saben quién eres, lo que te gusta y lo que consumes. Lo cual es preocupante, en general, pero mucho más cuando se trata de temas como el porno. Deberían advertirte, como en las películas, de que cualquier site por el que navegues, podrá ser utilizado en tu contra.

Pero esto no es nuevo, y es que todo empezó con los Furbys, esos muñecos peludos que arrasaron en las navidades de hace veinte años. Llevaban un micrófono y la Agencia de Seguridad Nacional americana prohibió llevar los Furbys al trabajo porque los consideraban un peligroso elemento de espionaje.

Ya no se puede fiar uno ni de los peluches.

 

Os veo la semana que viene.